ETAPA 2 : medición de la viscosidad

La viscosidad es lo contrario de la fluidez: la resistencia que opone un líquido a su propia circulación. Se interpreta en relación a la viscosidad del aceite nuevo. Un buen lubricante debe contar con una viscosidad multigrado, es decir, que debe ser bombeable en frío (por tanto, bastante fluido) y, al mismo tiempo, resistir a temperaturas muy altas sin que su película se rompa. El grado de un aceite siempre se indica en el bidón (p. ej.: 5W40, donde el 5 representa el índice de viscosidad en frío y el 40 la viscosidad que se mide en caliente). El índice de viscosidad variará con el uso, y este test permite verificar su nivel de alteración. El análisis se realiza a una temperatura de 100°C y consiste en medir el tiempo que tarda el lubricante en fluir hasta un tubo graduado. Entonces se compara con el tiempo empleado por un aceite nuevo del mismo grado.

 

Este test pone de manifiesto dos fenómenos:
- el aumento de la viscosidad indica una excesiva temperatura de funcionamiento o una elevada presencia de partículas de carbono, a consecuencia de una mala combustión;
- la disminución de la viscosidad implica un cizallamiento del lubricante o una elevada presencia de combustible sin quemar.

 

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