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ANÁLISIS DE FLUIDOS : UN POCO DE HISTORIA

 

Desde alrededor de los años 30, los fabricantes de aceites y aditivos petroleros utilizan los análisis de aceite y de carburante para la puesta a punto  de los productos en pruebas en banco o en carretera.

No fue hasta los años 40 que la técnica se empleó en el marco del mantenimiento preventivo o condicional.

El primer sector de actividad en integrar esta herramienta en su mantenimiento fue la tracción ferroviaria desde el inicio de la sustitución progresiva del vapor por la tracción electrodiesel. La DRGW (Denver Rio Grande Western Railway) de les ESTADOS UNIDOS puso en marcha, desde 1941,  un programa de seguimiento basado en esta técnica.

El programa comprendía análisis físico-químicos y un espectrómetro de chispa.

 

El segundo sector de actividad en establecer un programa de mantenimiento basado en el análisis de aceite fue el aeronáutico, para la detección de averías en las turbomáquinas (Garett, Rolls Royce, etc…) y las cajas de transmisión de los rotores de los helicópteros desde los años 50.

En este mismo periodo, todos los fabricantes de aceite generalizaron el uso de esta técnica, esencialmente para la puesta a punto de sus productos.

Por su parte, las 3 fuerzas militares estadounidenses pusieron en marcha programas de supervisión que se reagruparon en 1975 bajo una estructura común: JOAP (Joint Oil Analysis Program).

A su vez, Caterpillar propuso a sus clientes, de forma intensiva a partir de 1970, un servicio llamado SOS, que se basaba en un primer periodo en la espectrometría de absorción atómica.

En Europa, la École Royale Militaire Belge (Real Escuela Militar Belga), en colaboración la SNCB (red ferroviaria belga), por una parte, y el IFP (Innovación, Energía y Medioambiente) de Francia, por la otra, trabajaron en la cuestión del ANÁLISIS DE MANCHAS DE ACEITE para evaluar los índices de hollín y el poder residual de dispersión en el marco del estudio del comportamiento de los primeros aceites multigrado.

Los trabajos en el IFP fueron objeto de una publicación en julio de 1958, firmada por A, Schilling, B. Bernelin y Claude Fosse.

Al haber percibido el interés de proponer a los profesionales del transporte de viajeros y de mercancías un servicio de seguimiento de los motores basado en esta técnica, Claude Fosse creó en 1962 una estructura totalmente independiente de los fabricantes de aceite —STM (Surveillance Technique des Moteurs)— que constituyó uno de los primeros laboratorios de Europa en ofrecer este servicio a los profesionales. En la década de los noventa, esta sociedad se convirtió en ST2M (Surveillance technique des Moteurs et des Machines) y, en 2003, en la empresa IESPM.

 

En el mismo periodo, Edward Forgeron creó, al otro lado del Atlántico, la estructura independiente Analyst.

 

En la década de los setenta, la técnica se extendió a todo tipo de lubricantes y equipos (hidráulicos, compresores, etcétera) y a todos los sectores de actividad.

 

Con el paso del tiempo, las máquinas, así como las técnicas, han evolucionado al mismo tiempo que los condicionantes técnicos de los materiales.

Gracias a la potencia de cálculo de los instrumentos actuales, en la actualidad es posible fiabilizar los comentarios, tratar los resultados prácticamente en tiempo real e incluso establecer programas de Predicción del Desgaste.